Dejemos aflorar al niño que es feliz.


Ese que es espontáneo y hace las cosas con entusiasmo

| Psicóloga Marina Castro Ricaño* | Desde diarioalmomento.com
Dejemos aflorar al niño que es feliz.

Educación

Abril 04, 2017 19:13 hrs.
Educación Nacional › México Ciudad de México
Psicóloga Marina Castro Ricaño* › diarioalmomento.com

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Para dejar de sufrir hay que liberar al niño que llevamos dentro ese que es espontáneo y hace las cosas con entusiasmo y alegría de vivir. Todos los niños nacen con un gran potencial creativo superabundante para la risa, la diversión, el juego, la felicidad y el amor. La búsqueda de la risa, la creación de la diversión, la tolerancia en el juego, la divulgación de la felicidad y dar y recibir amor forman parte del acerbo incondicional natural del pequeño y que el adulto pierde al crecer por todas las normas impuestas. En cambio el miedo, el enfado, el odio, la depresión y la ansiedad, por ejemplo, no son naturales, sino que se aprenden, sobre todo en etapas posteriores de la vida, cuando el adulto que hay en nosotros se impone sobre el niño. Este potencial creativo superabundante nunca muere, sino que lo llevamos dentro durante la adolescencia, la adultez y la ancianidad. Permanece vivito hasta el último día de nuestra existencia. El único peligro reside en que la luz de nuestro niño interior puede quedar eclipsada y olvidada fácilmente si consentimos que el cansancio, el tedio y la irreflexión penetren en el condicionamiento antinatural de la adultez. Para conservar nuestro divertido niño interior debemos permanecer atentos, tenemos que seguir estando vivos. Por eso ver la vida con los ojos de un niño, nuestro propio niño interior, conduce a una adultez en paz y armonía. Los niños poseen una ferviente fascinación por la diversión. Si se le pide hagan alguna tarea, deles cualquier objeto, por sencillo que sea, y podrán si lo desean divertirse con ello. Por el contario, muchos adultos sufren una sequía de diversión, un aburrimiento crónico, un exceso de seriedad, una depresión y otras formas de deficiencias nutritivas del espíritu. Pierden, olvidan o descuidan su tendencia natural a la diversión. Dejar que el espíritu del juego lo acompañe durante toda la vida evidencia un extraordinario genio creativo. El niño divertido que habita en nuestro interior es un aventurero, un explorador. Dejemos que aflore para ser felices. Aprenda a quererse. Entra a vinculosdelamor.com y escribe a marinacastro@vinculosdelamor.com

* Autora de los libros. "Cómo ser padres sin dejar de ser pareja", "Enamorados o confundidos" y "Cómo ser padre de un hijo especial sin dejar de ser pareja". Los adquieren en Kiosko del libro interlomas editorial Trillas


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